Más de ochenta vinos DO Empordà alcanzan el excelente en la Guía Peñín 2018

06/11/2017

Un total de 82 vinos de la Denominación de Origen Empordà han alcanzado el excelente (entre 90 y 94 puntos), en la prestigiosa Guía Peñín 2018 que se acaba de publicar. Estas puntuaciones consolidan los buenos resultados obtenidos en la vigente edición del 2017 que fueron los mejores de la historia de la DO Empordà con 87 excelentes. Estas cifras representan un notable incremento respecto a los 68 excelentes logrados por vinos ampurdaneses en la edición del 2016 y dobla los 43 de 2015. Y este aumento es aún más evidente si se compara con las notas de hace una década cuando sólo un vino ampurdanés llegaba a los 90 puntos en la Guía Peñín de 2005.

Los vinos mejor puntuados
Los vinos mejor valorados de la denominación ampurdanesa obtienen 94 puntos. Se trata del Peralada Aires de Garbet, de la bodega Peralada, un vino tinto de la cosecha de 2015, y el INO Garnacha del Empordà Solera, un vino dulce de la bodega Masia Serra, de Cantallops. Con 93 puntos, hay una docena de vinos de las bodegas Peralada, Martí Fabra, Espelt Viticultors, Mas Llunes, Roig Parals y Vinyes dels Aspres.

Los vinos tintos ampurdaneses, los más mayoritarios en la denominación, acaparan la mayoría de excelentes en la Guía Peñín de 2017, con 45. A continuación, figuran los vinos blancos, con 24 excelentes; los dulces, con 12, y 1 vino rosado también alcanza por primera vez esta nota.

Las bodegas mejor valoradas
La bodega que consigue más sobresalientes es Peralada con 14 vinos, seguido del Celler Cooperatiu de Espolla y Vinyes d'Oliveradors con 6, y las bodegas Martí Fabra, Masia Serra y Mas Llues, con 5. La Guía Peñín valora los vinos de 29 bodegas DO Empordà, 23 de las cuales consiguen situar uno o más vinos en la categoría de excelente, prácticamente los mismos resultados de la vigente edición.

Sobre las características generales de los vinos, los autores de la guía aseguran que los blancos son 'frescos, fáciles de beber y sabrosos; los negros destacan que se ha pasado de elaborar vinos jóvenes a "volcarse en la creación de vinos de crianza, con mucho equilibrio entre fruta y madera y sabrosos matices balsámicos"; de los dulces remarcan "la dulzura y pastosidad en boca ", y finalmente de los rosados ??apuntan que son" frescos, frutales y de buena acidez ".

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