La DO Empordà presenta una gran heterogeneidad de terrenos, que mayoritariamente son de
textura arenosa y pobres en materia orgánica, idóneos para la producción de vinos de elevada
calidad. Generalmente son ácidos y están situados desde el nivel del mar hasta un máximo de
260m de altitud.
Cabe distinguir las zonas de la llanura ampurdanesa, donde predominan los suelos de origen aluvial, de las zonas y faldas de montaña, donde los suelos son de pizarra y graníticos, con paisajes de gran belleza.